Hacía mucho tiempo que no me subía a un teatro a hacer stand-up en español. El 12 de septiembre volví al escenario del NJB Cultural Center, en Miami, y se nota. Llegué frío, nervioso, con esa ilusión de siempre pero también con una pregunta dándome vueltas: ¿me acordaré de todo? Porque este show no era un show cualquiera. Casi todo el material era completamente nuevo. Dejé apenas dos o tres chistes ya conocidos para darle ritmo; el resto eran cosas recién escritas, algunas todavía difusas en mi memoria. Era, en pocas palabras, una prueba. Una prueba a mí mismo: a mi talento, a mi disciplina, a mi capacidad de pararme ahí y conectar.
De qué se trata todo esto
Llevo un tiempo escribiendo un show nuevo que se va a llamar "Contar con alguien". La idea me llegó buscando eso que nos pasa a todos, sin importar de dónde seamos: esa cosa tan humana (y a veces tan dramática, sobre todo aquí en Estados Unidos) de necesitar contar con los demás… y con uno mismo.
Me puse a preguntarme: ¿yo dónde cuento con alguien? Y de ahí salieron los chistes. Porque la confianza entre nosotros se ha ido erosionando: nos volvimos independientes, autosuficientes, solitarios. No queremos pedir ayuda: por vergüenza, porque sentimos que "nos cobran el favor", porque todo cuesta. Ahí, en esa contradicción, hay comedia. Y hay verdad.
Lo que es SinEditar
A la gente que fue esa noche se lo dije tal cual: SinEditar es como lanzarnos todos juntos del avión. Saltamos sin paracaídas, el público y yo. Y en plena caída, ustedes confían en que yo les voy poniendo el paracaídas en la espalda. Es adrenalina pura. Material crudo, sin pulir, construyéndose en vivo. Nadie sabe qué va a pasar. Ni yo.
La noche
El aforo no fue grande, pero el público fue maravilloso. Estuvieron conectados de principio a fin. Y había de todo: un peruano, venezolanos, colombianos, cubanos, puertorriqueños. Esa mezcla fue un regalo, porque cada nación tiene su propia forma de ver eso de "contar con alguien", y jugar con esos puntos de vista nos hizo explotar de risa varias veces.
Pasaron dos cosas que amo de este formato. La primera: yo estaba leyendo mis chistes del cuaderno y alguien gritó "¡parece un pastor!". La sala se rió, y ahí mismo me solté a hacer de pastor cristiano, un bit que no estaba escrito en ninguna parte. A la gente le encantó. Sano, sin ofender a nadie, puro disfrute.
La segunda: yo había hablado de los tipos de amistad, de con quién cuenta uno y con quién no… y nunca mencioné al vecino. Alguien del público me lo señaló: "uno también cuenta con el vecino… y a veces ni lo conoces". Eso me alimentó. Me abrió un camino entero. De ahí estoy escribiendo chistes nuevos para el próximo show. Eso es SinEditar en estado puro: el material se construye contigo.
No todo fue perfecto, y no lo voy a maquillar. Algunos chistes que en mi cabeza eran buenísimos… en el escenario no lo fueron tanto. Esperas la risa, y no llega. Y ahí, en vivo, te toca anotar mentalmente: este hay que trabajarlo. Duele un poquito. Pero así se pule. Una hora y quince minutos que se sintieron cortísimos. Y para mí esa es la mejor señal: el tiempo solo se hace largo cuando uno está sufriendo. Esa noche voló.
La foto
Al final, mucha gente se quedó. Querían foto, querían hablar. Y se dio el momento: nos tomamos una foto de grupo con los que quedábamos ahí. En esa foto estamos mi esposa, un primo, amigos que invité para que se rieran y me ayudaran a crecer, y gente que conocí ese mismo día y que hoy, sin exagerar, llevo en el corazón. Como el aforo fue tan pequeño, es fácil recordar cada rostro. Unos llegaron por Eventbrite, otros desde mi página web, otros porque un amigo los invitó… y hubo hasta quien llegó porque se lo recomendó ChatGPT. Así de raro y de bonito es esto.
Les confieso algo: todavía se me hace raro que me pidan fotos. Uno no se siente tan reconocido, y me imagino a la persona llegando a su casa, viendo la foto y preguntándose "¿y este man quién era?". Pero lo valoro un montón. Para mí es dar un pedacito más de mí. Y me gusta pensar que algún día, cualquiera, esa persona va a encontrar la foto de este show y va a recordar que esa noche se rió. Como decimos en Colombia:
Recordar es vivir.
La parte que nadie ve
Ahora, lo honesto. Ese día perdí plata. Las entradas que se vendieron no alcanzaron a cubrir los gastos del teatro. Y en el momento sí pesó: vivir del arte no es sencillo. Muchas veces uno se endeuda para pagar la sala, y esa noche la pregunta era simple: ¿cómo voy a pagar esto?
Fue un show para mi alma, no para mi bolsillo.
No lo cuento como un fracaso, sino como una oportunidad. Aprendí que el chiste es solo la mitad del trabajo; la otra mitad es el marketing, es conectar de verdad con la gente, es no confiarme. Y voy a ser franco: las pérdidas son normales en cualquier negocio, y uno tiene que saber asumirlas. Hoy hago SinEditar sobre todo para cubrir los costos (el teatro, el equipo que me acompaña), no para llenarme los bolsillos. El dinero, cuando llegue, llegará con el show grande. Porque para mí pesa más la obra que la plata: hacer reír, vivir la experiencia, salir de la casa a construir algo. Claro que duele un poquito perder. Pero sé que poco a poco se va dando, y que este sacrificio la vida lo repone. Siembra y cosecha.
Y ya que este show se trata justamente de contar con alguien, no puedo cerrar sin decirlo: nada de esto se hace solo. Detrás de cada SinEditar está mi esposa. Ella maneja la producción: que la cámara grabe, que el sonido esté bien, que yo llegue en paz a hacer lo mío. Y, más allá de la logística, cree en mí; eso vale más que cualquier entrada vendida. También cuento con el señor Pichardo y todo el equipo del NJB Cultural Center, que ponen las luces, el sonido y cada detalle para que la sala esté lista cuando se abren las puertas. Un show se hace con gente. Y de eso, justamente, se trata contar con alguien.
De hecho, este blog nació de ahí. De las ganas de contarles en mis propias palabras cómo pasan las cosas en mi vida, con cariño, sin filtro. Quiero dejar una memoria, para mis hijos y para mí mismo el día de mañana, de todo el esfuerzo y las oportunidades que uno mismo se construye. Hoy quizá me lean un par de personas. Más adelante, quién sabe. Pero se empieza ahora, o nos quedamos esperando.
Lo que viene
Sigue el último show del año: sábado 21 de noviembre, otra vez en el NJB Cultural Center de Doral. Y me estoy preparando completamente distinto. Estoy escribiendo juicioso, probando los chistes con gente cercana para no llegar tan crudo, preguntándoles a colegas "¿qué tal este?". Voy a mezclar lo que ya funcionó, lo que ya pulí, y material nuevo. Porque la idea de SinEditar es que sea una cita frecuente, con anécdotas nuevas cada vez: el espacio donde pruebo material y lo voy puliendo chiste a chiste, no un solo show sino varios. Y de fondo, el grande: "Contar con alguien".
Si te quieres reír conmigo y ser parte de esto que apenas empieza, ahí nos vemos.
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